EMPRENDER
EMPRENDER
No he tenido la maravillosa sensación de volar por las nubes, ni mucho menos de realizar algún salto kamikaze; pero seguro que ha de ser maravilloso surcar el cielo a mas de 30 mil pies (10 mil metros) de la superficie o realizar un salto de una altura no mayor a 5000 pies.
Pienso que esa sensación tiene algo que ver con emprender. Y no por el acción de despegar, ni de estar a una altura suficiente como para adoptar una sensación de riesgo. No, lo relaciono mas con la actitud que adoptamos a la hora de desprendernos de nuestra estado de seguridad, al considerar saltar al vació, con un paracaídas ¡obvio!.
Este es un punto de vista muy en particular. Algunos me dirán que el despegue es mejor, y si; creo que tambien lo es. Otros pensaran que el simple hecho de estar a una altura y presión atmosférica es lo que realmente cubre de sensaciones excitantes el hecho de volar. Bueno cada uno tiene su estilo de vivir sus sensaciones. Al final pasamos por cada una de esas situaciones.
A pesar de que no he realizado ningún salto, no mayor a un metro o metro y medio de altura solo con ver la gran satisfacción con la que actúan los protagonistas de estos saltos en paracaídas, es mas que suficiente para decidir emprender.
Un poco de sarcasmo nos vendría bien a la hora de emprender.
Hoy en día, somo mas del 30% o 33% de jóvenes de la población en México, que en su mayoría no perderíamos absolutamente nada con llevar acabo el emprender. Como dice aquella frase de ¡que mas puedo perder al intentarlo!
Bueno y es que si, esa es una pregunta que es obligada hacernos al momento de considerar el emprender. ¿Que tengo que pueda realmente detenerme para emprender? Y no estoy hablando de que vayamos y realicemos cosas absurdas o viajes o una sensación excitante tal cual, no; para nada, solo hablo de manera literal.
Pues, con respecto a los negocios e inversiones, toda persona tiende a considerar en su momento lo que restaría y le sumaria o multiplicaría a su estatus. En un sentido mas estricto, lo que el invertiría en tiempo dinero y esfuerzo. Y ahora mas que tomarlo como una situacion materialista, me volcare por la situacion de la actitud.
El postulado que tomare continuación y que hace poco tiempo leí en un (pdf) y que cosiderare dejare al final de esta entrada, toma en parte el estado de las personas.
Les comparto un grado de este escrito...
Que las personas nos inclinemos a realizar intercambios en base, primero que nada: al estado de animo, actitud, compartiendo, información y realizando la otra base de la sociedad, si, la aritmética (sumar, restar, multiplicar o dividir) tiene que ser tan natural y casi casi un patrón, como el hecho de despertarnos todas las mañanas y saber que realizaremos ese día.
Debo dejar en claro que esto es solo una parte de muchas situaciones que se llevan a cabo en los negocios e inversiones, principalmente al emprender alguna actividad nueva o que se desconoce en lo absoluto. Algunos pensaron, riesgo, fraude, perdidas; todo ello dando como resultado, rabia, injusticia, coraje. Sentimientos que no nos dejan saltar aunque sea con paracaídas.
Emprender, es por ello que lo considero de dos formas: jugarnos nuestro estado de manera irracional y sin tomar las debidas instrucciones e información adecuadas o realizar un vuelo a mas de 5000 mil pies de altura y lanzarnos al vació con, les repito; "paracaídas"; pero principalmente instruidos en cada una de las acciones por mínimas que parezcan, para que nuestro viaje (caída) como lo quieran percibir; sea satisfactorio, una experiencia real y enriquecedora.
Emprender es de valientes, si con actitud inteligente, ganadora y sin predisposiciones o prejuicios de nuestro propia capacidad.
No he tenido la maravillosa sensación de volar por las nubes, ni mucho menos de realizar algún salto kamikaze; pero seguro que ha de ser maravilloso surcar el cielo a mas de 30 mil pies (10 mil metros) de la superficie o realizar un salto de una altura no mayor a 5000 pies.
Pienso que esa sensación tiene algo que ver con emprender. Y no por el acción de despegar, ni de estar a una altura suficiente como para adoptar una sensación de riesgo. No, lo relaciono mas con la actitud que adoptamos a la hora de desprendernos de nuestra estado de seguridad, al considerar saltar al vació, con un paracaídas ¡obvio!.
Este es un punto de vista muy en particular. Algunos me dirán que el despegue es mejor, y si; creo que tambien lo es. Otros pensaran que el simple hecho de estar a una altura y presión atmosférica es lo que realmente cubre de sensaciones excitantes el hecho de volar. Bueno cada uno tiene su estilo de vivir sus sensaciones. Al final pasamos por cada una de esas situaciones.
A pesar de que no he realizado ningún salto, no mayor a un metro o metro y medio de altura solo con ver la gran satisfacción con la que actúan los protagonistas de estos saltos en paracaídas, es mas que suficiente para decidir emprender.
Un poco de sarcasmo nos vendría bien a la hora de emprender.
Hoy en día, somo mas del 30% o 33% de jóvenes de la población en México, que en su mayoría no perderíamos absolutamente nada con llevar acabo el emprender. Como dice aquella frase de ¡que mas puedo perder al intentarlo!
Bueno y es que si, esa es una pregunta que es obligada hacernos al momento de considerar el emprender. ¿Que tengo que pueda realmente detenerme para emprender? Y no estoy hablando de que vayamos y realicemos cosas absurdas o viajes o una sensación excitante tal cual, no; para nada, solo hablo de manera literal.
Pues, con respecto a los negocios e inversiones, toda persona tiende a considerar en su momento lo que restaría y le sumaria o multiplicaría a su estatus. En un sentido mas estricto, lo que el invertiría en tiempo dinero y esfuerzo. Y ahora mas que tomarlo como una situacion materialista, me volcare por la situacion de la actitud.
El postulado que tomare continuación y que hace poco tiempo leí en un (pdf) y que cosiderare dejare al final de esta entrada, toma en parte el estado de las personas.
Les comparto un grado de este escrito...
George Homans es considerado como el principal representante de la
teoría del intercambio en sociología. A diferencia de la mayor parte de
los sociólogos, Homans se interesó especialmente en el comportamiento
social elemental, el contacto cara a cara entre los individuos que
involucra un intercambio directo e inmediato de recompensas y
castigos. Aunque sus análisis se restringen a la interacción social
cotidiana entre individuos y pequeños grupos, él creía que una
sociología construida sobre estos principios sería eventualmente capaz
de explicar todas las formas de conducta social (Ritzer, 1983).
Insatisfecho con la estrategia deductiva, y el foco cultural y
estructural de la mayor parte de las teorías sociológicas, Homans
buscó elaborar inductiva mente una teoría que se concentrara en las
personas y su conducta. Con este objetivo en mente, Homans dirigió
su atención hacia el trabajo de su colega en la Universidad de
Harvard, B.F. Skinner, y a medida que él fue analizando estudios
sociológicos de grupos pequeños y estudios antropológicos de
sociedades primitivas, concluyó que el conductismo de Skinner proporcionaba una alternativa teórica apropiada a sus fines.
Basado en
los principios de la psicología conductista y de la economía elemental,
Homans fue elaborando un conjunto de proposiciones que consideran
el comportamiento social como "un intercambio de actividad, tangible
o intangible, y más o menos gratificante o costosa, entre dos personas
como mínimo" (Deutsch y Krauss, 1970, p. 109).
De acuerdo a su particular concepción, la sociología debería focalizarse en
la conducta individual y en la interacción entre individuos. Estaba muy poco
interesado en la conciencia o en las instituciones y estructuras a gran escala
que concentran el interés de la mayor parte de los sociólogos. En lugar de
eso, su principal interés estaba en los patrones de refuerzo y la historia de
recompensas y costos que llevan a las personas a comportarse como lo
hacen. No sólo estaba interesado en la conducta individual, sino también en
la interacción entre individuos que involucra un intercambio de
recompensas y costos. En relación a estos conceptos, y extrapolando desde
la economía, Homans también utiliza el concepto de beneficio.
En cualquier
interacción, el beneficio que obtiene un individuo es igual a las
recompensas que él recibe menos los costos en que él incurre
involucrándose en esa interacción. Cuando los costos llegan a exceder a las
recompensas en una determinada interacción, las partes discontinuarán esa
interacción y además buscarán actividades alternativas, ya sea con la misma
persona o con otras.
Las principales proposiciones de Homans respecto a la conducta
humana, incluidas en su libro de 1961 "La conducta social: Sus formas
elementales", se resumen en las siguientes:
1. Control de estímulo y su generalización: "Si en el pasado la
ocurrencia de una situación estímulo particular ha sido la ocasión
en la cual la actividad de un hombre ha sido recompensada, entonces
mientras más similar sea la situación estímulo presente a aquella
pasada, es más probable que él realice ahora esa actividad o alguna
actividad similar"
2. Frecuencia de refuerzo: "Mientras más a menudo dentro de un
determinado período la actividad de un hombre recompense la
actividad de otro, más a menudo el otro realizará la actividad"
3. Valor del refuerzo: "Mientras más valiosa sea para un hombre una
unidad de la actividad que otro le dirige, más a menudo él realizará
una actividad recompensada por la actividad del otro"
4. De privación-saciedad: "Mientras más a menudo un hombre ha
recibido en el pasado reciente una actividad recompensante proveniente
de otro, menos valiosa llegará a ser para él cualquier unidad
adicional de esa actividad"
5. Justicia distributiva: "Mientras más perjudique a un hombre la
falta de cumplimiento de la regla de justicia distributiva, más
probable es que él manifieste la conducta emocional que llamamos
rabia" (Shaw & Costanzo, 1970, p. 76-79).
Antes de revisar breve mente el concepto de justicia distributiva,
agregaremos dos elementos. Primero, que en una segunda edición
de 1974, Homans reemplaza la última proposición por una llamada
Agresión y Aprobación, y que se compone de dos partes:
5a) Agresión: "Cuando la acción de una persona no recibe la
recompensa que ella espera, o recibe castigo que no espera, ella se
enojará; es más probable que emita conducta agresiva, y los
resultados de tal conducta llegan a ser más valiosos para ella".
5b) Aprobación: "Cuando la acción de una persona recibe la
recompensa que ella espera, especialmente una recompensa
mayor que la esperada, o no recibe el castigo que esperaba, ella
se sentirá complacida; es más probable que emita conducta de
aprobación, y los resultados de tal conducta llegan a ser más
valiosos para ella" (Ritzer, 1983, p. 376- 377).
Y en segundo lugar, Blanco (1995) cita una proposición adicional
extraída de la edición de 1974, y que denomina Proposición de
racionalidad: "En la elección de acciones alternativas, una persona
optará por aquella, tal y como es percibida por él en ese momento,
cuyo valor final, multiplicado por la probabilidad de obtener el
resultado deseado, sea mayor" (p. 148). Esta proposición nos parece
particularmente interesante, ya que representa un cambio desde una
perspectiva skinneriana hacia una concepción más cognitiva. Ya en
1954 Rotter definía los refuerzos y las contingencias de refuerzo en
términos subjetivos, en términos del valor del refuerzo y de la
expectativa de refuerzo. Compare el lector la proposición recién citada
con el Postulado 7 de Rotter: "La ocurrencia de una conducta de una
persona está determinada no sólo por la naturaleza o importancia de
las metas o refuerzos, sino también por la anticipación o expectativa
de la persona de que esas metas ocurrirán" (Cantor & Kihlstrom,En relación al concepto de justicia distributiva, fue justamente
Homans quien introdujo este concepto en la literatura y quien más
contribuyó a que el concepto de justicia en general llegara a ser un
tema de interés en la psicología social (Cohen & Greenberg, 1982). La
regla fundamental de la justicia distributiva establece que, en una
relación de intercambio con otro, un individuo tiene dos expectativas:
1) que las recompensas de cada uno serán proporcionales a los costos
de cada uno - a mayores costos, mayores recompensas,
2) que las recompensas netas, o beneficios, serán proporcionales a las
inversiones - a mayor inversión, mayor beneficio.
Como se expresaba en la proposición citada, cuando un individuo no
recibe el resultado que esperaba o creía merecer, es probable que
manifieste rabia. Como corolario de esto (aunque parece ser mucho
menos probable), si recibe una recompensa mayor de la esperada o de
la que cree merecer, es probable que manifieste culpa.
El umbral
diferencial para las experiencias de culpa y rabia sería claramente una
consecuencia del auto-interés. Es menos frecuente que se experimente
culpa y que sea la base para la acción futura, ya que las personas
comúnmente se las arreglan para descubrir buenas razones y concluir
que "están obteniendo sólo lo que merecen" (Cohen & Greenberg,
1982, p. 11).
En cualquier interacción social, la justicia distributiva puede ser
caracterizada como el proceso de intercambio justo de recompensas y
costos. Así, si la participación en una actividad impide la participación en
una actividad alternativa, y se asume que mientras más valiosa es la
actividad alternativa mayor es el costo en que la persona incurre
involucrándose en la primera actividad, entonces si se aplica el intercambio
justo la involucración en la primera actividad debería recibir recompensas
altas, proporcionales al alto costo (Shaw & Costanzo, 1970).
Para que los individuos concuerden en sus percepciones de justicia,
ellos deben estar de acuerdo en tres cosas:
1) el principio de proporcionalidad de la justicia distributiva;
2) lo que legítimamente constituyen recompensas, costos, inversiones
y contribuciones;
3) cómo jerarquizar cada una de estas dimensiones.
Homans pensaba que la noción de proporcionalidad entre inversiones y beneficios es universal, pero que pueden existir diferencias y
desacuerdos entre individuos y grupos respecto a los otros dos
aspectos (Cohen & Greenberg, 1982).
Que las personas nos inclinemos a realizar intercambios en base, primero que nada: al estado de animo, actitud, compartiendo, información y realizando la otra base de la sociedad, si, la aritmética (sumar, restar, multiplicar o dividir) tiene que ser tan natural y casi casi un patrón, como el hecho de despertarnos todas las mañanas y saber que realizaremos ese día.
Debo dejar en claro que esto es solo una parte de muchas situaciones que se llevan a cabo en los negocios e inversiones, principalmente al emprender alguna actividad nueva o que se desconoce en lo absoluto. Algunos pensaron, riesgo, fraude, perdidas; todo ello dando como resultado, rabia, injusticia, coraje. Sentimientos que no nos dejan saltar aunque sea con paracaídas.
Emprender, es por ello que lo considero de dos formas: jugarnos nuestro estado de manera irracional y sin tomar las debidas instrucciones e información adecuadas o realizar un vuelo a mas de 5000 mil pies de altura y lanzarnos al vació con, les repito; "paracaídas"; pero principalmente instruidos en cada una de las acciones por mínimas que parezcan, para que nuestro viaje (caída) como lo quieran percibir; sea satisfactorio, una experiencia real y enriquecedora.
Emprender es de valientes, si con actitud inteligente, ganadora y sin predisposiciones o prejuicios de nuestro propia capacidad.

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