México en silencio


Atender prioridades e incapacidades.

En estos momentos la gran mayoría de los mexicanos atendemos, ya sea de manera personal, económica o moral la situación que se viven en las zonas afectadas por el terremoto.

Nuestra voluntad para apoyar en este tipo de situaciones es enorme y es prioridad para muchos de nosotros, sin embargo, debemos de reconocer que esto es solo el principio de lo que se viene para la gran mayoría, tanto afectados como para prácticamente toda la sociedad.  

Si lo comparamos con un accidente, es prácticamente parecido. Las secuelas posteriores suelen repercutir tanto de manera anímica, física y económica.

La afectación es solo el principio, ahora ¿que sigue?

¿Que retos crees que se puedan venir después del desastre causado por el terremoto? ¿Cuál sería la prioridad? Y ¿cómo se podrían resolver? ¿Qué conciencia adoptaremos los mexicanos? ¿Que reflexiones?

De algunos relatos por periodistas y escritores, se comenta que después del terremoto de 1985, la situación de México, a pesar de haber sufrido un cambio de conciencia, tanto humana como cultural y de reencontrándose con el apoyo solidario, más que individual, aun así, tuvo que lidiar con la incapacidad del Gobierno, y es que, este, no se encontraba preparado para este tipo de desastres, declaran los autores.

Hoy en día el Gobierno de México ¿estará más que capacitado para poder impulsar y apoyar el levantamiento de la cuarta parte del PIB económico a nivel nacional en un corto plazo?  Además de seguir impulsando toda la economía nacional y dejar uniformes sus reformas, sin que estas se conviertan en una lista de promesas retro para el próximo año; ya que tenemos un desarrollo de elecciones para el nuevo Gobierno de México.

¿Qué escenarios son los que se avecinan, para nuestra sociedad?

De primera instancia la sociedad lograra notar, que este acontecimiento catastrófico lo llegara a adoptar todo líder listillo de su partido político, como lienzo para colocarse como líder en las encuestas y posarse con éxito al mando de la presidencia del 2018- 2024.
 


¿Cuáles son tus retos?


Y opiniones, claro está.

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